El Kéfir: beneficios y cómo preparar cada tipo

El Kéfir, fuente de salud

El Kéfir es una bebida que ha ido ganando fama los últimos años. Su valor nutricional, los probióticos que contiene y su capacidad de reproducción en casa, han logrado que sea famoso dentro de las dietas saludables. Existen tres tipos de fermentación, en leche animal, en agua o leche de coco, y en agua natural, esta última ha resultado favorable y popular entre los veganos.

¿Qué es el kéfir?

“Kéfir” es el nombre popular que han obtenido las tres presentaciones líquidas. Pero, realmente, el nombre de los nódulos es kefiran. Dichos nódulos visualmente parecidos al coliflor, minúsculos, son polisacáridos gelatinosos.

El kefiran está compuesto por bacterias y levaduras en perpetua simbiosis. Suelen ser de color amarillo pálido o color hueso. Contienen proteínas, calcio, potasio, vitamina A, vitamina D y probióticos.

Beneficios del kéfir

1.-Es una fuente de probióticos, los cuales ayudan a mejorar y fortalecer la microbiota de nuestro organismo.

2.-Ayuda a reducir el colesterol y a controlar la presión arterial.

3.-El kéfir ayuda a combatir y prevenir las enfermedades óseas como la osteoporosis. Promueve una mejor absorción del calcio, que en la fermentación con leche animal se multiplica, y de los nutrientes en general.

4.-Se ha comprobado que podría ser un gran contrincante de las células cancerígenas. Por lo cuál, tiene un potencial anticancerígeno importante.

5.-El kéfir es un gran aliado de la salud de nuestro intestino. Además acelera el metabolismo y regula las toxinas que pueden afectar la piel de nuestro cuerpo.

6.-Gracias a su composición, también permite que la lactosa sea digerida más fácilmente, siendo un gran apoyo para los intolerantes a la lactosa.

Kéfir de leche

Este tipo, originario del Cáucaso, es el más conocido. Se fermenta en leche animal, eliminando casi toda la lactosa. Previene el estreñimiento y ayuda a regenerar la flora intestinal. Si tienes nódulos de kéfir, preparar esta leche sólo tardará 24 horas.

Primero, debes introducir los nódulos y la leche animal de tu preferencia en un recipiente de vidrio y taparlos bien con un trapo grueso. Segundo, guárdalos en un sitio oscuro y mantenlos sin refrigerar durante 24 horas. Por último, pasado un día, ya puedes colar la leche y pasarla sola a un envase. La puedes guardar en la nevera unos cuantos días mientras la consumes. No botes el kéfir, reúsalos repitiendo el procedimiento con  leche nueva.

Kéfir de agua

El kéfir de agua es esencialmente igual que el kéfir de leche, pero se fermenta y se reproduce en agua con azúcar y, obviamente, no contienen lactosa. En este caso, los nódulos son transparentes y mientras menos luz reciban, mejor.

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Al igual que con el kéfir de leche, necesitas un recipiente de vidrio y un trapo para cubrirlo completamente. Este kéfir es mejor dejarlo fermentar durante 3 días. La cantidad de azúcar no debe ser pequeña en comparación con el agua. Intenta calcular cuánta azúcar necesitan los nódulos para fermentar en relación al volumen de agua y el tiempo de fermentación. No obstante, luego de todo este proceso, ya podrá colar el agua del mismo modo que la leche y llevarlo a la nevera.

El agua de kéfir se puede aromatizar con frutas de su preferencia. Si quieres conservar tus nódulos de kéfir de agua, mantenlos refrigerados con agua y azúcar en la nevera, en un recipiente proporcional y tapado. Recuerda alimentarlos cada dos días con azúcar para que no mueran, son organismos vivos.

Kéfir de coco

Podemos obtener está bebida mezclando los nódulos con el agua o la leche de coco. El kéfir de coco se cultiva de igual forma que el kéfir de leche. A diferencia que además de poseer los mismo probióticos que el kéfir de leche, también posee los nutrientes del coco.

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